Hace poco pude disfrutar Summer Ghost (de manera poco legitima siendo sincero) y, pese a mis altas expectativas desde que vi el trailer por primera vez, ha sido una experiencia completa, y absolutamente, emotiva.

Sinopsis

Tomoya, Aoi, y Ryo son estudiantes de instituto que se conocen a través de internet. Hay una leyenda urbana que dice que el fantasma de una joven aparece durante los fuegos artificiales. Tomoya es incapaz de iniciarse en la vida que él quiere, Aoi no consigue encontrar su lugar en el mundo y Ryo ve como su brillante futuro se le cierra por completo. Todos tienen razones para encontrarse con el fantasma del verano.

*Esta crítica no contiene spoilers

Esta historia es, haciendo honor a su nombre, como un atardecer de verano donde la cegadora luz del sol da paso a la oscuridad más densa sin tregua para asimilar aquello que está ocurriendo pues, aunque al principio la historia se disfrace de un juego de niños, esconde dolor y angustia.

Saltando entre la calidez y la frialdad, jugando con las luces y los brillos, y acompasado de unas melodías que destilan tanta nostalgia como el final de la estación de la que recibe el nombre, Summer Ghost enfrenta a la muerte, o al menos a la idea de la misma, esa sensación (tan representada en este tipo de historias) se presenta en los protagonistas por diferentes motivos.

Bullying, presiones familiares y enfermedades se congregan en esta representación que recuerda, por momentos, al clásico dickensiano “Un cuento de Navidad” en un esbozo sobre la salud mental y el suicidio.

Entre luces y oscuridad, fuegos y sombras, Summer Ghost, en sus apenas 40 minutos de duración, consigue descolocar al espectador, sumergirlo de lleno en el hastío y cuestionarse la felicidad con más de un giro de guión que acongoja.

A todo esto, y sin entrar en spoilers, el final…

Hay que verlo para comprenderlo y, si ya lo habéis visto, sabréis de lo que hablo. Un final a la altura de este mediometraje plagado de emociones, buen hacer en el apartado técnico y capaz de hacer reflexionar al espectador.

¿Merece la pena ver Summer Ghost?

La respuesta es más que obvia. Una historia corta y dinámica, que refleja temas completamente contemporáneos y sensibles con una estilo igualmente delicado y agradable merece, como mínimo, uno o dos visionados.

Así que no esperéis más para ver esta maravillosa historia y dadle la oportunidad a Summer Ghost.